En la actualidad, el mercado de piezas y componentes para automóviles en nuestro país se encuentra inmerso en una fase de crecimiento explosivo; si bien la demanda del mercado genera un volumen de producción y valor añadido de enorme magnitud, también pone de manifiesto una situación sumamente crítica para la industria nacional de piezas y componentes automotrices: desde la escala industrial y la reestructuración sectorial hasta la protección de los derechos de propiedad intelectual, los procesos de producción y la calidad de los productos, se han puesto de relieve numerosos problemas relacionados con la falta de orden y de disciplina en el sector.
Perspectivas para 2015: Según la información estadística y los datos publicados por organismos autorizados como la Oficina Nacional de Estadísticas, el Ministerio de Comercio, el Ministerio de Industria y Tecnología Informática y las asociaciones industriales, el vertiginoso desarrollo del sector automotriz en China ha brindado excelentes oportunidades a los fabricantes de componentes automotrices. Se prevé que las ventas de los proveedores chinos de piezas y componentes para automóviles experimenten un fuerte crecimiento en los próximos años; según los informes y estadísticas de diversas regiones, para 2015 el parque automotor de China pasará de los actuales 60 millones de vehículos a 145 millones, lo que impulsará un rápido aumento de las ventas en el mercado de posventa de componentes, con una tasa de crecimiento superior al 30% y un valor anual de producción que alcanzará los 2 billones de yuanes.
Ante un mercado de tal envergadura, se ha impulsado de manera contundente a la industria china de componentes automotrices; al mismo tiempo, ello ha atraído a numerosas empresas de capital extranjero. Por ejemplo, el Grupo Freudenberg, que confía en el mercado chino de posventa automotriz, ha estado ampliando recientemente sus operaciones en este segmento: su empresa de componentes ha creado expresamente una filial de ventas orientada al mercado de piezas y repuestos para automóviles, denominada ContiTech, que suministra alrededor de 2.500 tipos de piezas a casi 50 distribuidores autorizados, cubriendo prácticamente todos los modelos disponibles en el mercado; asimismo, la segunda planta del prestigioso proveedor mundial de sistemas de componentes Bosch, de Alemania, ha establecido sus operaciones en Chengdu. Numerosos proveedores de servicios automotrices de primer nivel a escala mundial tienen puestas las miradas en esta inmensa tarta del sector.
En segundo lugar, la inversión de los distintos países del mundo en componentes para vehículos de nuevas energías se convertirá en el próximo foco de crecimiento del sector; China, por su parte, ya ha incluido los vehículos de nuevas energías entre las industrias emergentes de carácter estratégico. En este contexto, se han puesto en marcha de manera integral iniciativas en todo el país para establecer bases industriales dedicadas a los vehículos de nuevas energías y a sus componentes clave. En el futuro, la inversión en el ámbito de los vehículos de nuevas energías y de sus componentes esenciales seguirá aumentando sin cesar, lo que dará lugar a una nueva situación: mientras el sector tradicional de piezas y accesorios para automóviles aún no ha logrado despejar sus dificultades y se encuentra en un estado patológico, se ve obligado a dar un salto adelante hacia un desarrollo de nivel superior; al mismo tiempo, los problemas estructurales de fondo que ello ha dejado atrás irán siendo ocultados capa tras capa, hasta que acaben por fermentar lentamente.
En la actualidad, el mercado de piezas y componentes para automóviles en nuestro país se encuentra inmerso en una fase de crecimiento explosivo; si bien la demanda del mercado genera un volumen de producción y valor añadido de enorme magnitud, también pone de manifiesto una situación sumamente crítica para la industria nacional de piezas y componentes automotrices: desde la escala industrial y la reestructuración sectorial hasta la protección de los derechos de propiedad intelectual, los procesos de producción y la calidad de los productos, se han puesto de relieve numerosos problemas derivados de la falta de orden y de disciplina en el sector.
Perspectivas para 2015: Según la información estadística y los datos publicados por organismos autorizados como la Oficina Nacional de Estadísticas, el Ministerio de Comercio, el Ministerio de Industria y Tecnología Informática y las asociaciones industriales, el vertiginoso desarrollo del sector automotriz en China ha brindado excelentes oportunidades a los fabricantes de componentes automotrices. Se prevé que las ventas de los proveedores chinos de piezas y componentes para automóviles experimenten un fuerte crecimiento en los próximos años; según los informes y estadísticas de diversas regiones, para 2015 el parque automotor de China pasará de los actuales 60 millones de vehículos a 145 millones, lo que impulsará un rápido aumento de las ventas en el mercado de posventa de componentes, con una tasa de crecimiento superior al 30% y un valor anual de producción que alcanzará los 2 billones de yuanes.
Ante un mercado de tal envergadura, se ha impulsado de manera contundente a la industria china de componentes automotrices; al mismo tiempo, ello ha atraído a numerosas empresas de capital extranjero. Por ejemplo, el Grupo Freudenberg, que confía en el mercado chino de posventa automotriz, ha estado ampliando recientemente sus operaciones en este segmento: su empresa de componentes ha creado expresamente una filial de ventas orientada al mercado de piezas y repuestos para automóviles, denominada ContiTech, que suministra alrededor de 2.500 tipos de piezas a casi 50 distribuidores autorizados, cubriendo prácticamente todos los modelos disponibles en el mercado; asimismo, la segunda planta del prestigioso proveedor mundial de sistemas de componentes Bosch, de Alemania, ha establecido sus operaciones en Chengdu. Numerosos proveedores de servicios automotrices de primer nivel a escala mundial tienen puestas las miradas en esta inmensa tarta del sector.
En segundo lugar, la inversión de los distintos países del mundo en componentes para vehículos de nuevas energías se convertirá en el próximo foco de crecimiento del sector; por su parte, China ya ha incluido los vehículos de nuevas energías entre las industrias emergentes de carácter estratégico. En este contexto, se han puesto en marcha de manera integral iniciativas en todo el país para establecer polos industriales dedicados a los vehículos de nuevas energías y a sus componentes clave. En el futuro, la inversión en este ámbito seguirá aumentando sin cesar, lo que dará lugar a una nueva situación: mientras el sector tradicional de piezas y componentes para automóviles aún no ha logrado despejar sus dificultades y se encuentra en un estado patológico, se ve obligado a dar un salto adelante hacia un desarrollo de nivel superior; al mismo tiempo, los problemas estructurales de fondo que ello ha dejado atrás irán siendo ocultados capa tras capa, hasta que acaben por fermentar lentamente.
Ante la constante exposición de numerosas deficiencias en la calidad del sector, tanto en términos de escala industrial como de propiedad intelectual, es inevitable que ello llame la atención de los organismos competentes del Estado; por consiguiente, bajo la dirección del Gobierno, se impulsarán procesos de fusiones y reestructuraciones, así como adquisiciones en el extranjero, con el fin de acelerar gradualmente la consolidación de las tecnologías, los conocimientos y la experiencia en gestión propios del sector.
Ante una oferta y una demanda en un mercado de tan enorme valor de producción, sumadas a la cada vez más intensa guerra de precios en el mercado de vehículos completos, las exigencias de reducir costos y garantizar márgenes de beneficio se vuelven cada vez más estrictas. Sin embargo, aunque el sector chino de componentes automotrices cuenta con un volumen de producción muy elevado, no logra aprovechar plenamente los efectos de escala; por el contrario, muchas empresas se enfrentan a serias limitaciones de recursos y capacidad, lo que les dificulta hacer frente a las presiones del mercado y, en consecuencia, erosiona sus márgenes de beneficio, impidiendo su desarrollo sano y sostenido. Por ello, la consolidación y reestructuración del sector de componentes automotrices resulta absolutamente necesaria. Es previsible que, en los próximos años, el sector chino de componentes automotrices entre en una fase de consolidación acelerada: por un lado, mediante la integración horizontal y vertical entre empresas nacionales se podrán alcanzar economías de escala; por otro, a través de adquisiciones y fusiones en el extranjero se podrá optimizar la asignación global de recursos —como la producción y los canales de comercialización— y obtener tecnologías avanzadas y experiencia en gestión.
En resumen, el grado de expansión de la capacidad productiva de los fabricantes de automóviles determina si los proveedores de piezas y componentes automotrices los siguen de cerca; asimismo, la diversidad de las distintas categorías de piezas y componentes influye, en cierta medida, en la necesidad de que dichos proveedores adopten oportunamente estrategias de localización. Por consiguiente, las perspectivas de desarrollo del sector de piezas y componentes automotrices, ante un parque vehicular de 145 millones de unidades, no deben subestimarse.